29.4.16

Juventud: Crítica hermosa

Hay películas construidas a base de diálogos y otras con frases lapidarias, que quedan como sentencias a las que se vuelve una y otra vez. Juventud, el nuevo proyecto de Paolo Sorrentino, obedece a este segundo orden.

La cinta narra el encuentro entre Fred Ballinger, un compositor retirado, y su viejo amigo Mick Boyle, un cineasta que quiere realizar su última obra consagrada a su musa, la también anciana actriz Brenda Morel. Su historia se intersecta con la del actor Jimmy Tree y la de Lena, hija del músico y ex nuera del director, respectivamente, quienes encarnan a una juventud ávida de inspiraciones distintas.

Con una parsimonia a veces excesiva, Sorrentino cuenta su parábola sobre la soledad del éxito, la falsedad de la memoria y la amistad en un hermoso escenario enclavado en los Alpes suizos, hasta donde llegan las luminarias cansadas del acoso de la fama.

La soledad es uno de los ejes sobre los que orbita esta pieza: la del músico que desiste de interpretar su pieza más famosa ante la reina de Inglaterra para dirigir a un puñado de vacas; la del cineasta rodeado por cinco guionistas/adoradores que ven en cada gesto un descubrimiento artístico o la del joven actor, perseguido por uno de sus peores pero más exitosos papeles.

La fotografía posee un aire renacentista, pero su belleza no tiene como objetivo opacar la decadencia de los cuerpos: para muestra, el futbolista retirado, con sobrepeso y un enorme tatuaje de Karl Marx -evidentemente inspirado en Maradona-, cuyo nostálgico one liner resume el tema de la película: ¿cuál es el futuro de las estrellas en decadencia?

Para redondear el escenario, la música aparece y desaparece como parte de un diálogo que trasciende las palabras y que muestra nuevamente que el arte es celoso y obliga a una devoción solitaria si se desea trascender realmente en él.

JUVENTUD
Dirige: Paolo Sorrentino.
Actúan: Michael Caine, Harvey Keitel, Rachel Weisz.
Duración: 118 min.
Calificación: 3

22.4.16

Guatdefoc: ¿Qué tan malo es lo malo?

Decía el crítico de cine Francois Truffaut que sólo debería escribirse sobre las películas buenas. Esta reseña es una excepción a dicha regla.

Guatdefoc (Lebrija/2016) es una buddy movie de fórmula que, en su intento por ser 'cool' y hablar a los amantes de la música electrónica y el destrampe, elige los peores clichés genéricos y los mezcla de forma burda.

La cinta, inexplicablemente estrenada en el Festival Internacional de Cine en Guadalajara, narra la travesía de dos amigos: Blake, un adolescente obsesionado con las mujeres, y Logan, quien hace su luchita por conquistar a Lina, quien viajará a Puerto Vallarta para el spring break.

Luego de un fallido intento por impresionarla usando el preciado Porsche de su papá, Logan es castigado por sus padres, quienes lo dejan una semana sólo en casa, lo que aprovechará para ir tras su amada, mientras Blake recopila material para su sitio web, theblakejob, consagrado a mostrar videos en table dance, camisetas mojadas y cosas por el estilo. 

Ya en el destino nacional, Logan se encontrará con Gaby, una prostituta mexicana que le roba el rolex de su abuelo y cuyo padrote se lo quiere vender en tres veces lo que cuesta. Aún más, tendrá la oportunidad de explotar sus 'cualidades' como DJ, al recibir la alternativa de las leyendas Steve Aoki y Paul Oakenfeld.

Existen numerosos problemas con la película, desde un guión pobremente realizado hasta actuaciones muy poco meritorias, pero lo peor son los estereotipos: México es visto como el lugar ideal para el destrampe porque dicen que 'las cervezas son más baratas', la cosificación de la mujer cae en lo definitivamente ofensivo e incluso el taxista interpretado por Silverio Palacios lo tiene todo: transa y con conectes en el bajo mundo, aunque eso sí, de buen corazón.

A su favor ni siquiera se puede decir que sea innovadora. Sus secuencias recrean burdamente algunos episodios de cintas mejor logradas, como ¿Qué Pasó Ayer?Proyecto X e incluso 21 Jump Street que, sin ser joyas cinematográficas, por lo menos denotan maestría en el manejo de las herramientas del género.

Cuando acabó la proyección, me llevé a casa una pregunta: ¿nos habríamos ofendido como sociedad si esto lo hubiese filmado un cineasta norteamericano? Ojalá que sí.

GUATDEFOC
Dirige: Fernando Lebrija.
Actúan: Devon Werkheiser, Sean Marquette, Silverio Palacios.
Duración: 103 min.
Calificación: 0.5

15.4.16

Avenida Cloverfield 10: Suspenso minimalista

El suspenso constante, con una amenaza que nunca queda del todo clara, fue una de las virtudes que hicieron de Cloverfield. Monstruo (Reeves, 2008) un filme de culto instantáneo. Esta fórmula se repite en Avenida Cloverfield 10, ópera prima de Dan Trachtenberg.

Luego de una pelea con su novio, Michelle sale de casa y mientras conduce se ve envuelta en un accidente automovilístico. Cuando despierta, se encuentra en una habitación hecha de concreto y con una pierna encadenada a la cama.

A partir de allí, tanto la protagonista como los espectadores irán descubriendo todo: desde la identidad del enigmático captor, encarnado por el bonachón -y por ello doblemente siniestro- John Goodman, hasta la presencia de otro personaje que, al parecer, está allí por puro gusto.

Aunque la cinta transcurre en espacios cerrados y sin grandes alardes de producción, es ágil y mantiene al espectador tratando de dilucidar las razones que mantienen a este peculiar trío bajo tierra, temerosos de la amenaza exterior y desconfiando de los propios compañeros.

Curiosamente, es cuando la protagonista emerge a la superficie que la cinta pierde potencia dramática para echar a andar la maquinaria que dará pie a una presumible secuela que, desde luego, ya estamos esperando.

AVENIDA CLOVERFIELD 10
Dirige: Dan Trachtenberg.
Actúan: Mary Elizabeth Winstead, John Goodman, John Gallagher Jr.
Duración: 103 min.